Hacia la séptima generación de izquierda

Acerca de Pasta de Conchos

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El 19 de febrero se cumplen cinco años de la tragedia de la mina de Pasta de Conchos, en el estado de Coahuila, México, cuando tras una explosión quedaron atrapados a varios metros bajo tierra 65 mineros. Luego de unos días se suspendió el rescate, que resultó ser un completo fracaso, cuando no se logró salvar la vida de ningún minero. A todo lo anterior hay que sumar las acusaciones de negligencia que se han hecho contra la empresa operadora de la mina, el Grupo México. De la misma forma, el gobierno de la República, en aquel entonces con el panista Vicente Fox al frente, quedó una vez más en entredicho; lo mismo puede decirse del actual presidente, Felipe Calderón.

Según información publicada por el periódico mexicano La Jornada , los familiares de las víctimas han interpuesto 40 recursos legales, lo cual ha atraído la atención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que se ha ocupado del asunto. De la misma forma, hay dos recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que favorecen a los deudos y se presentó una demanda ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Pero entre los dolientes y el gobierno solo se han producido desencuentros, al mismo tiempo que los abogados de los familiares de las víctimas señalan que existe complicidad entre el gobierno y el Grupo México, lo cual ha dado pie a manejos muy oscuros al momento de las indemnizaciones.

Independientemente de la falta de fuerza coercitiva de las organizaciones de Derechos Humanos alrededor del mundo (que queda evidenciada con la indiferencia del actual gobierno ante las llamadas de atención de las citadas comisiones), el accidente ocurrido en Pasta de Conchos y el fallido rescate de los mineros ponen en evidencia la vulnerabilidad de los trabajadores mexicanos, quienes con frecuencia tienen que lidiar con la falta de condiciones justas de trabajo y con las carencias de un sistema jurídico que no garantiza su seguridad, al mismo tiempo que las autoridades pueden apostar, sin más, al olvido o al cansancio de los quejosos.

Lo ocurrido en Pasta de Conchos fue recordado amargamente cuando el año pasado tuvo lugar otro accidente, el de los famosos mineros chilenos, lo cual dio pie a que se comparara el desenlace de lo ocurrido en San José con la tragedia mexicana. Sirva este breve comentario como una forma de recordatorio: las minas, esa fuente de trabajo y riqueza, no han dejado de ser trampas que con frecuencia provocan la muerte de quienes en ellas trabajan, sin que los empresarios  y los gobiernos asuman del todo las consecuencias de su corrupción sin límites.