Hacia la séptima generación de izquierda

Entrevistas de Izquierda Hispánica: Iván Vélez

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Esta entrevista es una de las más interesantes que hemos tenido en Izquierda Hispánica, pues se trata de un peso pesado del materialismo filosófico español: el arquitecto Iván Vélez, también escritor, autor de libros como la colección de cuentos "Ruedas Dentadas", prologada por el mismísimo Gustavo Bueno. Para nosotros es un placer entrevistarle, pues sus reflexiones en cada pregunta son perfectamente asumibles por Izquierda Hispánica. Deleitense con la contundencia filosófica de Iván Vélez, materialista.

 

1.- Haga primero una breve presentación de su currículum o semblanza profesional.
 
Nací en Cuenca, España en 1972. Soy arquitecto, aunque mi trayectoria profesional ha ido vinculada a las obras públicas subterráneas.
 
No he cursado estudio académico alguno de Filosofía, siendo mi formación autodidacta. Mi contacto con el Materialismo Filosófico, se estableció a través de las apariciones televisivas de Gustavo Bueno, a principios de la década de los noventa.
 
En la Escuela de Arquitectura de Madrid, por medio de algunos profesores, conocí el situacionismo y diversos grupos de tendencias surrealistas con los que colaboré puntualmente y de las que ha quedado alguna secuela literaria. Hacia 1994, comencé a leer obras de Bueno, en especial aquellas en las que desarrolla su filosofía de la religión, para luego ir pasando a otros campos de su filosofía.
 
En noviembre de 1998, en compañía de algunos compañeros, entrevistamos a Bueno en el nº 7 de la revista Cuaderno de Materiales. Mientras tanto, intentaba asistir a las habituales conferencias que el filósofo riojano daba en Madrid, entre las que recuerdo especialmente el ciclo de dos semanas que Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid le dedicó, y en el que participaron numerosos miembros de su Escuela, ofreciéndome una perspectiva bastante amplia y completa de su sistema.
 
En 2004 empecé a organizar los Encuentros en el lugar, en Carrascosa de la Sierra (Cuenca), por los que han desfilado numerosas personalidades de la filosofía y la historiografía española. Ese mismo año publiqué mi primer artículo en El Catoblepas, revista con la que colaboro con asiduidad. Asimismo, dentro del Proyecto de Filosofía en Español, he hecho algunas aportaciones.
 
2.- ¿Qué semejanzas y diferencias encuentra usted entre las izquierdas y las derechas en la actualidad?
 
Si comenzamos, al menos, por fijar las posturas de izquierda en virtud de su relación con un racionalismo que excluye verdades reveladas y componentes espiritualistas o metafísicos, veremos que muchas de las autodenominadas izquierdas que operan en la actualidad, no serían tales, sino modulaciones más o menos imprecisas de derechas políticas. Los ejemplos de esta contradicción entre el reclamo de la prestigiosa etiqueta izquierdista y un desarrollo de planes abiertamente reaccionarios son abundantes. Basta citar tres para ilustrar tan esquizoide confusión:
 
El primero de ellos lo constituyen los nacionalismos separatistas que operan en España, tolerados, cuando no subvencionados por la propia nación. Desde nuestras posiciones, es inaceptable tildar de izquierdista a ETA. Su apelación a un pueblo vasco ahistórico, su sintonía en cuanto a los objetivos políticos mutiladores de la nación española con la organización inequívocamente derechista de la que nació, el PNV –con su apelación a Dios y a los Fueros-, es clara, resultando de este modo su izquierdismo, un ramplón recurso ideológico, por cuanto su objetivo inmediato es la destrucción de España para dar lugar a la realización de un mito: Euskal Herria.
 
El segundo son los movimientos indigenistas. Percibidos como de izquierda acaso por su carácter de pueblos subdesarrollados, sin dejar de reconocer los componentes etnológicos que contribuyen a esta percepción, la adscripción a dicha izquierda, a la que no es ajena la hispanofobia que identifica de manera indocta España con derecha -y ello a pesar de que en España se fraguó la segunda generación de izquierdas, la liberal-, se establece conectando las ideas de izquierda y la de pobreza, conexión que también estará presente en el tercer ejemplo.
El Islam, inequívocamente derechista por su carácter de verdad revelada que permite la operatividad del entendimiento agente a través de los hombres islamizados, opuesto políticamente a lo que se denomina Occidente, pasa como movimiento izquierdista, hasta tal punto, que desde algunas partes de Hispanoamérica se ve como un potencial aliado, unión que se establecería, ante todo, por su oposición a los Estados Unidos, quienes cargan con el peso de ser un imperio, idea que causa las mayores fobias entre muchos autoproclamados hombres de izquierda que de este modo renuncian a un análisis riguroso de la Historia Universal, de la que tendrán que segregar a los Imperios, siendo éstos sustituidos por la idea de Humanidad o por una Historia de los pueblos, oscuro término que los emparenta con los movimientos derechistas de larga tradición en Centroeuropa que todos conocemos.
 
Las izquierdas definidas, sin embargo, si exceptuamos el anarquismo, y dadas sus pretensiones universalistas, no podrán renunciar a la idea de Imperio, obstáculo insuperable para las izquierdas extravagantes y divagantes, que son las que, al margen de algunos componentes vagamente anarquistas que actúan en grupos antisistema, han acaparado la etiqueta de izquierda, aumentando la confusión en una época en la que el concepto derecha ha sido anatemizado, sustituyéndose de forma vergonzante por un vocablo más llevadero y a menudo impreciso: liberal.
 
3.- ¿Cómo valora la situación política de México, España, Honduras, etc...?
 
La situación en las distintas naciones hispanas responde a diversos problemas, no todos compartidos ni de la misma gravedad. Por referirnos a España, la nación, fruto de la alianza entre la socialdemocracia y los separatistas, a lo que se une la pasividad colaboracionista de la derecha, se encamina hacia una distaxia total. Este es, a mi juicio, el verdadero resultado que, casi cuatro décadas después de la implantación de la celebrada partitocracia coronada que padecemos, puede ofrecer. Los efectos de tal desorden se manifiestan en las tres capas del cuerpo político español. Por lo que respecta a su capa basal, la industria española ha sido casi desmantelada mientras la agricultura, la ganadería y la pesca se han descuidado enormemente. En cuanto a la capa cortical, por todos es conocido el descrédito de España lejos de sus fronteras exteriores, las que envuelven a las interiores, pues la capa conjuntiva española se ha encargado de abrir verdaderas grietas de difícil reparación dentro del territorio nacional, bajo los auspicios de un modelo, el autonómico, que algunos iluminados y bien remunerados asesores españoles tratan de exportar a nuestras naciones hermanas del otro lado del charco.
 
El caso de México, al margen de los problemas derivados del zapatismo, es distinto, pues si bien, existen grupos disolventes de la identidad mexicana, estos no parecen tener gran vigor todavía. El problema al que se enfrenta México parecer ser la creciente corrupción y escalada de asesinatos que lleva acarreado el narcotráfico, pero de momento no parece que la nación mexicana corra peligro.
 
En cuanto a los países de lo que cabría denominar área de influencia del Virreinato del Perú, éstas naciones presentan verdaderos problemas de supervivencia como tales si los movimientos indigenistas continúan fortaleciéndose. Por otro lado, la creciente influencia e infiltración de las iglesias protestantes, pone en serio riesgo la identidad de tales naciones.
 
4.- ¿Qué opina usted de la herencia española en Iberoamérica?
 
La herencia española hay que situarla a una escala histórica universal. Se trata de una herencia que sin duda es equiparable con la legada por el imperio romano, que en muchos aspectos constituyó el modelo del español. Estamos ante un imperio, el español, inequívocamente generador, y ello a pesar de la propaganda que desde imperios depredadores se ha realizado con persistencia durante siglos, llegando al extremo de que muchos hispanoamericanos de ambos hemisferios, hayan asumido tales postulados.
 
Sin embargo, es notorio que el imperio español acusó un importante despliegue civilizador, tanto en el sentido literal -nos hallamos ante una auténtica red de ciudades-, como en otro más amplio y menos fisicalista, pues España implantó en los virreinatos –no en colonias o factorías-, las instituciones que operaban en la península.
 
Finalmente, la constitución de las naciones políticas ahora existentes, es la realización del proyecto hispánico, de su ortograma, como bien ha demostrado Pedro Insua en los magníficos trabajos publicados en El Catoblepas. La lectura de su Hermes católico es imprescindible para quien quiera entender tales procesos.
 
5.- ¿Qué piensa usted del legado de la Unión Soviética? ¿Cree usted que el modelo soviético de socialismo es el único realmente posible?
 
La U.R.S.S. constituyó la puesta en marcha de un proyecto comunista. Se trata de la implantación, en la realidad, de la quinta generación de izquierdas definidas, no una simple alternativa política escrita sobre un papel. En ese sentido, y a pesar de que 20 años después de su caída se tiende a ignorar su legado, la U.R.S.S. resulta imprescindible para explicar el siglo XX, con algunos logros realmente destacables. Por un lado, la revolución soviética constituyó un proyecto imperialista generador, por cuanto contribuyó a la mejora de las condiciones de vida de millones de personas a las que incorporó. También, como es bien sabido, en sus inicios supuso un freno al nazismo con el cual, a menudo se quiere equiparar, apelando al estalinismo. Por último, su caída propició la emergencia de importantes conflictos étnicos y el descubrimiento en el horizonte de un nueva amenaza que la U.R.S.S. no supo analizar ni combatir: el islamismo.
 
En cuanto a las alternativas socialistas al modelo soviético, una de ellas puede, sin duda ser la que nazca de la Plataforma Hispánica, si esta es capaz de despojarse de mitos oscurantistas que impiden su cristalización.
 
6.- ¿Cómo valora el proyecto político panhispánico de Hugo Chávez?
 
La potencia y posibilidades que ofrece Venezuela, le dan a Hugo Chávez opciones de poner en marcha un proyecto hispánico de largo alcance. De hecho, Venezuela tiene hoy una suerte de satélites que realizan una política seguidista de la venezolana, acaso por la dependencia económica y energética que tienen de la república bolivariana.
 
Sin embargo, en el proyecto de Chávez se observan aspectos fuertemente contrarrevolucionarios que comprometen seriamente la realización de una tarea de tal alcance. Por un lado, está su inclinación a asumir los postulados de la Leyenda Negra –recordemos su autodefinición como indio alzado-, asunción que imposibilita la realización de un verdadero proyecto hispánico. A esto hemos de añadir un burdo antiamericanismo que le ha llevado a aliarse con países islamistas. Esta unión, a mi juicio, es incompatible con un proyecto panhispánico.
 
Finalmente, en diversas naciones de la órbita venezolana se acusa cierta influencia de España en cuanto a su modelo de organización territorial. La mezcla entre autonomismo e indigenismo, como se puede observar, por ejemplo, en Ecuador, puede resultar explosiva. Apuestas como el multilingüismo, fomentadas en ocasiones por sediciosos españoles, también acarrearán graves problemas de cohesión interna no ya en Venezuela, sino en naciones con una gran población indígena que de seguir esta senda se verán atomizadas e impotentes para incorporarse a proyectos de escala mundial como es el panhispanismo.
 
7.- ¿Qué cree usted que hace fracasar los proyectos izquierdistas en la Unión Europea?
 
En el horizonte europeo, difícilmente se pueden vislumbrar tales proyectos, sobre todo tras la caída del Telón de Acero. De aquel derrumbe histórico no han surgido movimientos de suficiente potencia que puedan convertirse en alternativas reales. Lo que sí se ha producido es el fortalecimiento de naciones como Alemania, que vuelven a imponerse en Europa junto a otras que han tratado de impedir la proliferación de movimientos internos disgregadores como Francia, en oposición a lo que ocurre en otras naciones como Bélgica. La balcanización de Europa hace difícil la puesta en marcha de un proyecto europeo izquierdista que siempre ha sido problemático en unos territorios que se han caracterizado por una conflictiva convivencia histórica. El mito de Europa encubre una realidad nada sublime.
 
Se observan, sí, diversas iniciativas extrapolíticas que acaso sólo sirvan para diferenciar a los partidos políticos a la hora de acudir a las urnas. Me estoy refiriendo a las relaciones de esas organizaciones políticas con la Iglesia Católica, el aborto, la eutanasia, etc. Y ello por no hablar de un obstáculo insalvable para la puesta en marcha de un izquierdismo europeo: la idea, de evocaciones nazis, de la Europa de los Pueblos, alimentada por otro mito, el de la Cultura.
 
8.- ¿Cree que hay algún sustrato común entre los países iberoamericanos que fundamente una potencial Alianza Socialista Iberoamericana?
 
La existencia del sustrato es evidente, pues al vigor y a la expansión del idioma español, hemos de añadir multitud de instituciones de carácter hispánico, muchas de ellas procedentes del catolicismo. Pese a ello, se observan derivas que van en sentido contrario a tal posible alianza. Por un lado, el avance de las iglesias reformistas, por otro, la indefinición de esos proyectos que se autoproclaman socialistas va unida, en muchas ocasiones, a una verdadera aversión al sustrato del que habla la pregunta. Finalmente, se observan diversas fallas en la plataforma. Naciones como Filipinas han sido un tanto olvidadas, mientras que en el cono sur de América se advierte una fractura entre un conjunto de países en los que se ha ido consolidando el indigenismo (Ecuador, Bolivia, Perú...) y el resto. Finalmente, el acercamiento al resto de países hispanos que ha realizado últimamente Brasil, así como el creciente número de hispanos en Estados Unidos, ofrecen alternativas interesantes.
 
9.- ¿Qué balance a nivel político haría de la Revolución Cubana y de la importancia política de Fidel Castro?
 
La figura de Castro adquiere, a mi juicio, su mayor sentido, unida a la existencia de la U.R.S.S., sin cuyo imprescindible apoyo, el comunismo cubano ha mostrado muchas de sus carencias, contradicciones y fracasos.
 
Desde las posiciones del fundamentalismo democrático, a las que renunciamos, Cuba es una anomalía intolerable, si bien, desde nuestra perspectiva cabría oponer objeciones de otra índole. Acaso uno de los mayores errores que ha cometido el régimen cubano, ha sido cierto desdén hacia la herencia hispana. Digo esto porque Cuba, o mejor dicho, Fidel, acaso con excesivo y a veces, patético mimetismo, ha servido como inspirador de otras revoluciones -estoy pensando en Venezuela-, que acaso pudiera ofrecer interesantes frutos si se orientara en un sentido claramente hispánico, y en el que Cuba podría integrarse y recuperarse.
 
10.- ¿Cree usted que el Islam es un movimiento de izquierdas, como apuntan algunas izquierdas, o acaso no es sino otro tipo de fundamentalismo? ¿Cree usted que el Islam o los diversos movimientos islámicos son una amenaza?
 
No, el Islam es incompatible con los movimientos de izquierdas. Tras la caída del comunismo soviético, las repúblicas islámicas han querido verse como herederas de aquéllas, acaso por su feroz antiamericanismo. Desde el materialismo filosófico, sin embargo, la herejía mahometana debe clasificarse como movimiento derechista por su fuerte espiritualismo que contempla a los cuerpos humanos como meros instrumentos de Alá, algo inaceptable para los que entendemos la racionalidad como algo ligado a los bultos de diversa escala.
 
El Islam es, por supuesto, una amenaza indudable que, si desechamos la panfilista idea de Alianza de Civilizaciones, debe ser vencido por medio de la razón, canalizada ésta a través de las armas, pero también mediante la lucha dialéctica y firme contra los principios mahometanos. En este sentido, los españoles deben permanecer alerta, pues el mito de Al Ándalus, sigue vivo para muchos mahometanos que sueñan con reconquistar tan paradisíaco territorio del cual fueron expulsados por los cafres en 1492. Ceuta y Melilla son los primeros objetivos, ya incorporados, por la vía de la cartografía y ante la sonriente complacencia de Zapatero, a Marruecos.
 
11.- ¿Cree que todo anticapitalismo es igual? ¿qué diferencias relevantes observa entre los movimientos anticapitalistas más destacados? ¿Cree que los movimientos utópicos son contraproducentes?
 
No, de hecho, de entre estos anticapitalismos es muy destacable el anarquismo, que, sin ser fácilmente reconocible en muchas ocasiones, está siendo ejercido de diversas formas, algunas de ellas conducentes al regreso a un particular estado de barbarie ligado a la destrucción de los estados. Por otro lado, la creciente potencia del Islam, que ha propiciado una nueva división en bloques políticos, persigue objetivos muy alejados de los antes señalados, si bien, la idea de un califato universal es incompatible con la supervivencia de las naciones políticas sobre las que se implantara tal califato.
 
En cuanto a las utopías, algunas de ellas de origen hispano –Sinapia, Jauja-, su problema es precisamente lo que tiene con ver con la etimología de la palabra, esa apelación al no lugar, o a un lugar construido a la medida de lo que se quiere realizar, pues los proyectos políticos requieren de un territorio concreto donde implantarse. No obstante, como modelos, las utopías ofrecen alternativas muy fértiles.
 
12.- ¿Por qué cree que todos los medios de comunicación españoles se encargan de ridiculizar a las izquierdas hispánicas?
 
En general, dichos medios perciben a España, a lo español, como un error histórico, como algo que hay que erradicar, disolver. Algo de lo que se debe huir, en suma. En ese sentido, y puesto que entienden la idea de España con su muy cara idea de lo que representa el progreso, renuncian a percibir ningún movimiento hispánico como de izquierdas. Suponen que todo lo que lleve tal adjetivo, va ligado a una idea de imperio cuyos componentes son la explotación, la codicia, el sometimiento. Ignoran por completo la clasificación que Bueno, vetado en los medios mal llamados de izquierdas, estableció entre imperios depredadores e imperios generadores, entre los que destaca el español. La intoxicación negrolegendaria es severa y la carga de relativismo cultural contribuye a agudizarla. Por otro lado, la querencia por el esperpento mostrada por muchos líderes hispanos, no ayuda precisamente a que éstos sean respetados. Su populismo anega en ocasiones la realidad de sus políticas.
 
13.- ¿Cree que el tildar de izquierdas a los movimientos nacionalistas étnicos es correcto o incorrecto?
 
Rotundamente incorrecto. Los movimientos indigenistas o nacionalistas basados en componentes étnicos, son fuertemente reaccionarios por cuanto rompen con la idea de holización, imprescindible para la puesta en marcha de proyectos izquierdistas. La introducción en el cuerpo político de las sociedades en que operan de aspectos emanados de los rincones más oscuros del Mito de la Cultura, supone una amenaza para tales estructuras políticas. Y esto por no referirnos a sus relaciones con el derecho natural, el racismo que incorporan o el intolerable espiritualismo que acompaña a uno de los referentes del indigenismo: Pacha Mama. Los nacionalismos étnicos no pueden coexistir con la izquierda política definida, sea cual sean los atributos de ésta (comunista, socialista, anarquista...). La idea de nación política, uno de los logros más importantes de lo que se da en llamar izquierda, no puede tolerar estos movimientos.
 
14.- ¿Cree que el capitalismo actual de mercado pletórico –de plétora de mercancías producidas y consumidas- es el final de la historia y el estadio final de felicidad de las naciones del mundo?
 
No. Pese al fundamentalismo democrático envolvente, el fin de la Historia no está ni mucho próximo, ni tiene por qué ir ligado a la instauración universal de la democracia de mercado, cuestión desmentida actualmente tanto en términos de cifras -el gigante comunista chino suma cerca de 1300 millones de individuos- como en lo relativo al movimiento de otras masas cuyo fin no es precisamente –estoy pensando en el resurgir del Islam- la instauración de una tal democracia.
 
La fascinación que ejerce el denominado primer mundo, con su pletórico mercado, entre los más pobres, es comprensible, pero parece claro que al margen de colmar los anhelos consumistas, por no hablar de las verdaderas necesidades, las sociedades necesitan un proyecto político.
 
15.- ¿Vería con buenos ojos la lucha por la unidad de los hombres y mujeres que hablan español y portugués en una sociedad política socialista? ¿Cree posible y necesaria la unidad de 400 millones de seres humanos, con un pasado y un presente común, en el socialismo, en un futuro aún más común?
 
Sí. Pero antes, y reconociendo la complejidad de llevar a cabo tal proyecto, hay que sortear ciertos obstáculos. Por lo que respecta a España, el mito de la Europa sublime sigue ejerciendo gran influjo. Para los que han renunciado al proyecto de una España sólida y unitaria, necesaria en la integración de tal proyecto hispánico, Europa es la solución, incluido un gobierno como el actual que, desbordado por los acontecimientos, invita a la emigración y contribuye a la deshispanización de España.
 

Pero existen otras alternativas menos escapistas. Desde luego, de los restos del naufragio del Imperio español, quedan muchos materiales aprovechables, no ya para su nostálgica reconstrucción, sino para confeccionar proyectos comunes. La llamada Plataforma Hispánica, ofrece todavía potentes estructuras imprescindibles para un proyecto de tal envergadura, máxime cuando se contemplan las alternativas, muchas de ellas verdaderas amenazas, que el presente ofrece.